Meditación como terapia

Hoy quiero contarte una historia de la consulta que tiene su parte divertida, a pesar de que su protagonista es un ejecutivo de alto nivel con un discurso abrumador: “Estoy nervioso, angustiado, estresado, no consigo parar mi mente”, me resume.

Con su sobrecarga de trabajo roza también la sobrecarga mental y emocional. Por lo tanto, su sistema nervioso está sobre estimulado y acusa rutinas de pensamientos negativos continuos.

Le sugiero que retome la práctica de las breves meditaciones que le di, pero me contesta que está tan ocupado y colapsado que no encuentra el momento para meditar. Le planteo entonces la siguiente metáfora:

–Imagínate que estás en el trabajo delante del ordenador y que tienes ganas de hacer pis. ¿Qué haces?

–Veo si puedo aguantar un poco más y, en extremo, voy al baño –responde–.

Pues cuando estás sobrepasado, la meditación es como tener ganas de hacer pis: paras y vas al baño a hacer pis, a la par que meditas y te descargas también de tus emociones.

Es la única frase que apuntó en su libreta durante esta sesión.

A partir de ahora, me asegura que meditará como una necesidad fisiológica más, como cuando no puede aguantar más y precisa ir al baño.

Eduquemos la mente para reconectarse con la fisiología.

Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de idstress App

@AnaEnlace