Tu forma de comunicarte marca lo que sientesLa calidad de nuestra comunicación define nuestro humor y nuestras emociones. Depende de cómo sea el contacto o intercambio con otra persona, nos puede suponer ansiedad, confusión, estrés o mal humor o, por el contrario, puede ponernos de buen humor, darnos alegría, y animarnos a desarrollar capacidades como la voluntad de superación y la creatividad.

Para mí es muy importante transmitir a la gente, a mis pacientes, que focalicen en su manera de comunicar, en su calidad, en el sentido de que podemos comunicarnos desde lo positivo o desde lo negativo.

Me gusta señalar que si sabemos redirigir y revalorar la calidad de nuestra comunicación ya estamos trabajando sobre nuestra manera de percibir y también de pensar, tanto hacia nosotros mismos como respecto a los demás. Analizamos lo que sentimos y por qué nos comportamos así para hablarle a alguien de una manera concreta.

Tengo el ejemplo de una paciente a quien comunicarse con su padre le genera ansiedad, confusión, estrés y mal humor. Le recomiendo que analice qué es lo que le hace sentir así dentro de la calidad de su comunicación, y que sobre todo, le explique a su padre cómo se siente. Porque, ¿cómo pretendemos que la otra persona pueda mejorar si no se lo decimos? Cambiar puede dar miedo, pero mejorar necesita de este cambio, de variar la mirada.

En realidad, interesa que mi paciente detecte cuál es el problema más recurrente en su vida y que reconozca qué soluciones ha puesto en práctica, cómo las ha aplicado y si han funcionado o no. No nos interesamos tanto por el problema en sí, sino por estas soluciones.

¿Han funcionado? ¿Sí? Entonces puede repetirlas para situaciones similares. ¿No han funcionado? En ese caso, es mejor dejar de cumplir la ley de la repetición negativa, dejar de seguir una dinámica que no funciona, preguntándonos para saber qué falla.

Con vistas a mejorar, precisamos saber formularnos las preguntas correctas:

¿Por qué he actuado así?

¿Por qué he reaccionado así?

¿Por qué lo he asumido así?

Se trata, en fin, de cambiar la dinámica, no la situación en sí.

Ana Lombard

Terapeuta Global – Cuerpo, emociones & estrés

Fundadora del Centro Enlace, “Terapias Naturales Cuerpo y Mente”

Creadora de iDStress App

@AnaEnlace